Experta de Mayo Clinic ofrece estrategias para identificar y neutralizar una barrera
común hacia el éxito
Hay un culpable habitual detrás de las muchas resoluciones de Año Nuevo no
cumplidas y otros objetivos no alcanzados que pueden influir en sus pensamientos
y acciones sin su conciencia, afirma la Dra. Safia Debar, Licenciada en Medicina y
Cirugía, médica general y experta en resiliencia en Mayo Clinic. Si tiene
dificultades para cumplir con los objetivos de hacer más ejercicio, comer comidas
nutritivas y dar un paso hacia un estilo de vida más saludable, puede ser
interesante considerar si una creencia autolimitante es la culpable, explica la Dra.
Debar.
Una creencia autolimitante es un pensamiento o creencia que usted ve como una
verdad sobre sí mismo o sobre el mundo a su alrededor, y que le restringe de todo
su potencial, explica.
“Es básicamente una verdad que cree sobre sí mismo y que no está le ayudando”,
afirma la Dra. Debar “. Algunas creencias autolimitantes pueden ser, por ejemplo,
que no puede perder peso, que es perezoso, que no puede hacer ejercicio, que
odia el gimnasio. Bueno, se puede hacer ejercicio sin ir a un gimnasio”.
El primer paso para eliminar una creencia autolimitante es tomar conciencia de
ella, dice la Dra. Debar. Esto puede requerir reflexión, ya que las creencias
autolimitantes tienden a estar presentes sin su conocimiento consciente, y su
mente es increíblemente buena para buscar, y, a veces, incluso crear evidencia
para confirmarlas, agrega.
“Por ejemplo, si una persona siente que quiere comer de manera más saludable o
incorporar más movimiento en su día, pero, detrás de todo esto, siente que no es
lo suficientemente buena o que no merece cuidarse a sí misma o priorizar su
salud, y que las necesidades de los demás son más importantes, así que esa
persona saboteará los cambios positivos en el estilo de vida que podrían
beneficiarla”, explica la Dra. Debar. “Sabotearán estos comportamientos porque
tiene sentido: ‘¿Por qué comería bien si no me lo merezco? ¿Por qué establecería
un límite o me pondría en primer lugar si no me lo merezco?”
Las creencias subyacentes pueden influir fuertemente en los cambios de
comportamiento que desea realizar. Lo ideal es saber cuáles son esas creencias y
cuestionar si le están ayudando, o no, afirma la Dra. Debar. Escribir sus
pensamientos en un diario o hablar con alguien de confianza puede ayudarle,
sugiere.
Siempre que algo suceda, alguna situación dinámica, o cualquier cosa que tenga
alguna carga emocional, siempre es una gran oportunidad para preguntarse y
escribir: ¿Cuál es la historia que usted está contando a sí mismo? ¿Qué cree
usted sobre sí mismo?”, dice. “Yo llamo esto de un volcado de pensamientos, o
flujo de conciencia. Cuando algo suceda, simplemente escriba lo que esté en su
cabeza. Luego, cuando lo lea de nuevo, si hay distorsiones cognitivas conocidas,
eso le indicará si se trata de una creencia limitante. Es a partir de aquí que usted
empieza a conocer su narrativa interna.”
Por ejemplo, al cuestionar la creencia de que no puede perder peso, podría tener
en cuenta:
¿Dónde aprendí la idea de que no puedo perder peso?
¿Estoy completamente informado sobre el proceso real de la pérdida de
peso?
¿Qué emoción estoy tratando de sentir o qué emoción estoy tratando de
evitar?
A menudo, las personas descubren que sus creencias autolimitantes no se
originaron en sí mismas, sino en maestros, cuidadores, miembros de la familia,
sociedad, cultura, u otras fuentes, afirma la Dra. Debar.
Con eso, identifique los pequeños pasos que puede tomar para lograr su objetivo,
recomienda. Al cerebro no le gustan los cambios. “Por lo tanto, trate de realizar
pequeñas acciones que también sean habituales y constantes, y sea consciente
de su diálogo interno para cuando aparezca la resistencia, pero recuerde por qué
desea hacer este cambio y cuestione las creencias que le están bloqueando”
aconseja la Dra. Debar.
“Empezamos diciendo que vamos a hacer ejercicio todos los días, cortar el
alcohol, despertarse a las 5 de la mañana, meditar durante 45 minutos, ser la
persona más genial del mundo, y luego, dos semanas después, nos damos cuenta
de que todas esas emociones y toda esa resistencia están apareciendo”, explica.
“Un enfoque más eficiente sería preguntar cuál es el objetivo más importante, y,
luego, ejecutarlo en pequeños pasos. Si usted quiere hacer ejercicios, por
ejemplo, empiece con unos minutos al día, donde no sienta que esto es un cambio
significativo de lo que estaba haciendo antes. Cinco minutos al día significan que
ha creado un hábito, lo que fortalecerá la creencia de que usted cumple lo que
promete: Ha cumplido su promesa, es coherente.”
La Dra. Debar recomienda dividir en partes una serie de cambios saludables en el
estilo de vida, empezando con lo más fácil que puede hacer. Si su objetivo es
comer comidas más saludables, empiece tratando de comer una porción extra de
frutas o verduras todos los días, y cuando lo haya hecho durante algunas
semanas, puede empezar a verse a sí mismo como una persona que come y
disfruta de frutas y verduras.
“Este es un enfoque muy diferente de la persona que empieza tratando de hacer
todo y, dos semanas después, se siente muy desmotivada y, paradójicamente,
termina hundiéndose en las cosas que no quiere hacer y que la hacen sentirse mal
consigo misma,” dice la Dra. Debar.
Una cosa buena del Año Nuevo es que le da a la gente un impulso y un pequeño
aumento en la fuerza de voluntad, dice ella.
“Pero no podemos confiar en la fuerza de voluntad para cambiar nuestro
comportamiento”, agrega. “Tenemos que empezar con un cambio que sea
pequeño, gradual y constante.”
