Cómo una tecnología puede convertir el ahorro de luz en dinero real

Durante años, la sostenibilidad corporativa fue difícil de probar y explicar, fuera de las memorias anuales de las empresas, por la falta de datos concretos sobre el consumo real de energía. Esta ausencia también dificultaba la toma de decisiones financieras precisas. Para resolver esta ceguera energética, la firma de tecnología GBM lanzó Protón, un servicio gestionado que transforma el compromiso ambiental en ahorros financieros comprobables mediante la combinación de Internet de las Cosas (IoT) e Inteligencia Artificial (IA).


¿Cómo funciona la solución? Imaginemos la infraestructura de un edificio o fábrica como si fuera un cuerpo humano. Los sensores IoT, diminutos dispositivos inalámbricos a batería que se instalan sin necesidad de romper paredes ni de tender cables, actúan como las terminales nerviosas del organismo. Estos pequeños detectores miden de manera constante variables del entorno como la temperatura, la humedad relativa, la concentración de dióxido de carbono (CO2) y el flujo de corriente en enchufes, tuberías y tableros eléctricos.


Toda esta información es transmitida por una única antena (o gateway) hacia una plataforma centralizada en la nube. Allí entra en juego la inteligencia artificial (IA), que actúa como el cerebro del sistema, y analiza el flujo de datos para aprender los patrones de uso, predecir picos de demanda eléctrica y enviar alertas automáticas en tiempo real si algún equipo funciona de manera anómala.


“El principal cambio de paradigma de Protón radica en sustituir las estimaciones ‘de buena fe’ por datos irrefutables y auditables. En el mundo corporativo, el desperdicio de energía suele ser invisible: aparatos encendidos fuera del horario laboral, sistemas de aire acondicionado sobre exigidos o motores defectuosos que consumen más corriente de la debida”, explica Greivin Granados, Especialista en Sostenibilidad y Gestión Energética en GBM.


Y puntualiza: “Al medir de forma continua el comportamiento de cada equipo, las organizaciones obtienen un inventario real de su huella energética. Esto permite justificar nuevas inversiones en eficiencia con retornos de inversión claros y verificables. Además, los registros automáticos e inmutables facilitan la obtención de certificaciones ambientales internacionales como la norma ISO 50001 o la certificación LEED”.


Un ejemplo real muestra el impacto de la implementación de esta tecnología en una sucursal bancaria. Inicialmente, la oficina registraba una carga eléctrica máxima de 15 kilovatios (kW). Tras instalar el monitoreo activo y ajustar el termostato del aire acondicionado de 22 °C a 24 °C, la demanda bajó a 9,3 kW. Posteriormente, al programar el apagado automático del letrero luminoso exterior durante la noche, el consumo en horas nocturnas cayó a solo 2 kW. El resultado final fue una reducción del 25% en la factura energética y la eliminación total del consumo vampiro nocturno.

¿Cómo instalar sin romper paredes? 

La tecnología 100% inalámbrica del sistema elimina por completo la necesidad de obras civiles, cableado e interrupciones operativas al apoyarse en cuatro pilares: baterías de alta autonomía que evitan abrir canaletas eléctricas, una antena central con cobertura de hasta 2 km sin saturar la red corporativa, sensores compactos que se fijan con adhesivos o clips sin alterar la infraestructura y un proceso de configuración por código QR en menos de cinco minutos que facilita su reubicación inmediata sin dejar daños.


¿Qué tipo de organizaciones pueden beneficiarse?

  • Fábricas de alimentos y procesadoras lácteas: los sensores colocados en las líneas de producción de leche supervisan las variables críticas del producto en tiempo real, optimizando el consumo térmico y manteniendo la calidad.
  • Restaurantes de comida rápida, hotelería y comercios: la solución da la posibilidad de controlar la iluminación por zonas, gestionar picos de electricidad y gas en las cocinas, y asegurarse de que los alimentos se conserven a la temperatura adecuada.
  • Hospitales y centros de salud: Protón monitorea de forma ininterrumpida la cadena de frío requerida para la conservación de vacunas y medicamentos sensibles a los cambios de temperatura y permite garantizar que se cumpla con condiciones de esterilidad.
  • Centros de datos y edificios corporativos: supervisa equipos críticos de respaldo eléctrico (como sistemas de energía ininterrumpida o UPS, y baterías) y gestiona el gasto energético de impresoras, dispensadores de agua y climatización piso por piso. Garantiza la continuidad operativa de centros de datos y edificios inteligentes.
  • Distribuidoras de maquinaria pesada e infraestructura: en este caso los tableros de control monitorean en tiempo real la calidad del voltaje, el comportamiento de los compresores y simulan tarifas para evitar penalizaciones monetarias.
  • Sector financiero y banca: permite optimizar climatización, iluminación y cajeros automáticos en redes de sucursales.


“La convergencia entre sensores IoT e Inteligencia Artificial demuestra que la sostenibilidad empresarial puede convertirse en un motor directo de eficiencia y rentabilidad económica. Por un lado, permite reducir costos fijos operativos sin sacrificar productividad; por el otro, brinda a los equipos operativos evidencias sólidas para cumplir sus metas ambientales. Y tanto colaboradores como clientes se benefician de ambientes más saludables con mejor calidad de aire y temperatura confortables”, concluye el ejecutivo de GBM.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *