Por Karin González
La energía impulsa el desarrollo, conecta territorios y crea oportunidades. Pero su
verdadero potencial se revela cuando se comunica con claridad, propósito y
humanidad. En el sector energético, la comunicación corporativa es más que un
apoyo: es una fuerza estratégica que traduce la técnica en sentido, vincula a las
organizaciones con su entorno y, sobre todo, construye confianza en cada paso
del camino.
Tras dedicar los últimos años a diseñar e implementar estrategias de
comunicación en esta industria apasionante, he comprobado que cada proyecto
convoca a múltiples actores, que los territorios exigen una escucha activa y
sostenida, y que el lenguaje técnico necesita transformarse en cercanía, empatía y
diálogo. Esta experiencia me ha confirmado que comunicar bien no solo
acompaña la operación: la potencia.
Reputación: un activo estratégico
Hoy sabemos que alrededor del 40 % del valor de una empresa puede estar
vinculado a su reputación. En sectores como el energético, este dato cobra aún
más relevancia. La confianza de las comunidades, la percepción pública del
cumplimiento regulatorio, la legitimidad de los proyectos y el respaldo de los
grupos de interés dependen, en buena parte, de cómo se comunica el quehacer
empresarial.
Una narrativa sólida, basada en la coherencia entre lo que se dice y lo que se
hace, no solo mejora el posicionamiento reputacional: protege el valor corporativo,
facilita la operación y atrae alianzas sostenibles. En un entorno donde la licencia
social para operar se gana a través del diálogo y la transparencia, la comunicación
se convierte en una herramienta para anticipar riesgos, gestionar entornos y
fortalecer la resiliencia empresarial.
Comunicación como eje de sostenibilidad
La comunicación es, sin duda, un eje transversal de la sostenibilidad. Una
narrativa bien construida puede abrir caminos, fortalecer reputaciones y generar
conexiones genuinas entre propósito y acción.
Ser parte del sector energético me ha permitido comprender sus desafíos desde
dentro y proponer soluciones desde la comunicación. Por ello, y desde mi
experiencia, comparto algunas recomendaciones clave para quienes lideran
procesos comunicacionales dentro del sector:
Conecta antes de comunicar. La escucha activa con comunidades,
autoridades, colaboradores y stakeholders es tan importante como el
mensaje final. La legitimidad se construye en el vínculo previo, no solo en la
difusión.
Traduce la técnica con humanidad. El sector eléctrico es complejo por
naturaleza. Nuestra labor es hacerlo comprensible, accesible y relevante
para todas las audiencias, sin perder precisión.
Impulsa narrativas con propósito. Hablar solo de proyectos no es
suficiente. Las audiencias conectan con causas, compromisos y valores.
Cada iniciativa debe enmarcarse en una historia más grande que inspire y
convoque.
Cuida la coherencia interna. La comunicación externa será tan creíble
como lo que se vive puertas adentro. Promueve culturas organizacionales
consistentes, abiertas al aprendizaje y al diálogo.
Anticipa, evalúa, adapta. En un entorno regulado y de alta sensibilidad
social, el monitoreo constante y la capacidad de adaptación son
herramientas esenciales. La comunicación también se gestiona con datos.
Apuesta por el liderazgo comunicador. Forma vocerías con autenticidad,
cercanía y preparación. El liderazgo en este sector se fortalece cuando
comunica con convicción y escucha con respeto.
Epílogo
Creo firmemente en una comunicación que informa con claridad, inspira con
propósito y transforma con coherencia. Una comunicación que no solo acompaña
la operación, sino que lidera la conversación, protege la reputación y sostiene el
valor de largo plazo.
