“Hasta la vista, baby”; Yippie ka-yay, motherfucker; I’ll never let go, Jack.
Tres frases emblemáticas de la cultura popular de los años 90 que, si te interesan el cine y la televisión, habrás repetido hasta el cansancio.
Todas vienen de Hollywood y todas te traerán recuerdos.
Recuerdos de Arnold Schwarzenegger con chaqueta de cuero y una escopeta recortada montado en una Harley Davidson mientras escapa de un camión en Terminator 2.
O recuerdos de múltiples debates con amigos y familiares sobre si Die Hard (“Duro de matar” o “La jungla de cristal”) es una película navideña o no.
O recuerdos de la primera vez que oíste a toda una sala de cine llorar al unísono, cuando a Rose finalmente le tocó “dejar ir” a Jack en Titanic.
Hoy, en BBC Mundo, decidimos recordar una frase igual de emblemática, que no es Made in Hollywood y que, especialmente para toda esa generación que creció en Latinoamérica durante la década de los 90 y 2000, nos trae recuerdos de los sábados en la mañana pegados al televisor.
Kame-Hame-Ha!
Si leíste esa frase y no sabes de qué estamos hablando, es posible que debas leer más manga, el equivalente japonés a los cómics en EE.UU.: el kame-hame-ha es el ataque de energía de Son Gokú, el protagonista de la saga Dragon Ball.
Con el estreno en salas este fin de semana de la última película de la saga, Dragon Ball Super: Super Hero, se celebran 30 años desde que Akira Toriyama, un publicista japonés, creara el manga que muchos expertos ven como el responsable de popularizar este formato en Occidente.
Pero su creador no siempre fue un exitoso “mangaka”…
Los inicios
Akira Toiriyama nació en 1955, en la pequeña ciudad de Kiyosu, en la prefectura Aichi en el oriente de Japón.
Según ha dicho Toriyama mismo, desde el colegio estuvo interesado por el manga, y fue entre sus compañeros que tuvo su primera audiencia.
“Siempre me ha gustado dibujar”, le dijo hace unos años al sitio web Stormpages.
“Cuando era pequeño, no teníamos tantas formas de entretenimiento como las que hay hoy, así que todos dibujábamos. En la primaria, todos estábamos dibujando mangas o personajes animados y mostrándolos entre nosotros“.
Fue en esta época en la que Toriyama también comenzó a expandir su horizonte de influencias.
El creador de Dragon Ball se autoproclama gran seguidor de las películas animadas de Disney en su niñez (tuvo una particular fijación con “101 dálmatas”), los westerns (que en la época de Toriyama estaban llegando a su máxima expresión con Sergio Leone), la ciencia ficción (Toriyama ha hecho muchos guiños a Star Wars en sus historias) y la acción (desde Bruce Lee y Jackie Chan hasta Aliens, de James Cameron).
Su primera oportunidad de escribir manga de manera profesional llegaría en 1977, luego de que uno de los editores de Shueisha -la editorial de manga más importante de Japón- lo contratara al ver su trabajo durante un concurso anual de la revista Monthly Shonen Jump para encontrar nuevos talentos.

Los mangas del joven Akira fueron rechazados durante dos años consecutivos. Y el primer manga suyo en ser publicado en la revista Shonen, Wonder Island, pasó desapercibido con sus lectores.

Dr. Slump y Dragon Ball
La primera prueba del éxito de Akira Toriyama en el mundo del manga llegó en 1980 con Dr. Slump.
El manga contaba la historia de una niña androide tan bien fabricada que todos pensaban que era una niña real con superpoderes.
Pero Dr. Slump fue el laboratorio perfecto para que el joven autor comenzara a explorar elementos que luego serían clave para crear el mundo de Dragon Ball.
En Dr. Slump aparecieron los primeros animales antropomórficos, androides y mundos futuristas que luego darían a Dragon Ball su estilo único.

Esta primera saga, que corrió hasta 1984 y que luego fue adaptada a la televisión, obtuvo reseñas como esta de Publisher’s Weekly en 2005, refiriéndose a la versión de TV:
“El trastocado Plaza Sésamo de Toriyama… ha creado su propia comedia demencial en la que su imaginación fantástica e invención cómica nunca dejan de aparecer”.
Para su siguiente proyecto, Toriyama dice que contó con la ayuda de su esposa, quien tenía un gran conocimiento de los cuentos tradicionales chinos. Uno en específico, “El rey mono”, le llamó la atención.

Dragon Ball apareció publicado por primera vez en las páginas de Shounen Weekly en 1985. Contaba la historia de Son Goku, un pequeño niño con cola de mono que se une con sus amigos para emprender un viaje y encontrar las esferas del dragón.
El manga original tomaba inspiración de muchas fuentes, incluyendo la comedia de Jackie Chan de 1978 “El maestro borracho”, en la que un joven malcriado aprende de su tío la complicada forma de arte marcial del “mono borracho”.
También adaptó los poderes del rey mono a su personaje principal, incluyendo la habilidad de “surfear” las nubes.
Fuente: bbc.com