Riesgos a la privacidad al crear tu imagen al estilo de Studio Ghibli

– La última actualización del chatbot de ChatGPT ha permitido a las
personas que lo utilizan replicar el inconfundible estilo artístico del co creador del estudio de animación
y legendario cineasta japonés Hayao Miyazaki. Esta nueva funcionalidad se ha viralizado rápidamente en
redes sociales, con miles de personas compartiendo sus imágenes generadas al estilo de Studio Ghibli.
Sin embargo, desde ESET, compañía líder en detección proactiva de amenazas, advierten que, como se
ha demostrado en distintas ocasiones, sumarse a una tendencia por mera diversión, puede derivar en
fraudes o suplantación de identidad si la tecnología se ve comprometida, o simplemente si para usarla
se aceptan condiciones de privacidad desfavorables, o que pueden estar en contra de las regulaciones
locales o internacionales.  
Un ejemplo de esto es el caso de Clearview AI que funcionaba desde 2020 como un motor de búsquedas
similar a Google, pero de rostros. Debido a que recolectaba la información de fuentes públicas como
redes sociales, revistas digitales o blogs, tuvo en 2022 una disputa con la Unión Americana de Libertades
Civiles para que restrinja las ventas del software en el mercado estadounidense de servicios de
reconocimiento facial a entidades gubernamentales. Este tipo de controversias continúa y la empresa
sigue operando, no exenta de disputas y reclamos legales, y pago de multas en distintos países. 
Por otro lado, la empresa australiana Outabox, en mayo de 2024 sufrió una filtración que expuso datos
de reconocimiento facial y biometría de sus sistemas, que se utilizaban en bares y clubes de Australia.
Personas que afirmaron ser antiguos desarrolladores de Outabox crearon un sitio web donde
confirmaban tener datos biométricos de reconocimiento facial, escaneo de licencia de conducir, firma,
datos de membresía de clubes, dirección, fecha de nacimiento, número de teléfono, marcas de tiempo
de visitas a clubes y uso de máquinas tragamonedas. Las investigaciones demostraron que los datos se
recopilaron de 19 establecimientos en Nueva Gales del Sur y el Territorio de la Capital Australiana,
operados por ClubsNSW que había contratado a Outabox.  
“Como analizamos recientemente desde ESET, entre los principales desafíos que impone  la Inteligencia
Artificial Generativa, la moderación del contenido y los derechos de autor son dos puntos que toman
fuerza por esta tendencia y requieren de la atención tanto de gobiernos, empresas y usuarios. El
funcionamiento de los modelos de IA depende mayoritariamente del acceso a grandes volúmenes de
datos (con los que se entrenan y de los cuales se sirven), muchos de estos contienen información
personal, sensible y confidencial. Las diversas fuentes para recolectar información y así entrenar a los
modelos de IA pueden provenir de información pública o de fuentes abiertas, información solicitada a los
usuarios (quienes la consienten, como lo es en este caso con la tendencia de las imágenes generadas al
estilo Studio Ghibli) y también de redes sociales y, más recientemente, de información recopilada por
dispositivos IoT”, explica David González, investigador

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